La depilación definitiva es un método sencillo: el médico apoya el cabezal sobre la piel y realiza un disparo de luz, repitiendo la operación hasta cubrir toda el área a depilar.
Es seguro: las contraindicaciones y los efectos secundarios son mínimos.
Es rápido: se trabaja por área, no pelo por pelo. Una sesión de axilas demora unos diez minutos. La depilación de ambas piernas requiere unos cuarenta minutos.
Es indoloro.
El equipo emite una luz de alta energía (luz pulsada) que tiene la capacidad de destruir los folículos pilosos sin dañar las delicadas estructuras circundantes de la piel.
En promedio se requieren 8 sesiones en el cuerpo y 10 en el rostro. Se hace una sesión por mes.
Desde la primera sesión, en general se nota una reducción significativa del pelo en el área tratada.
El resultado: una reducción definitiva del vello en el área tratada.